Una ley LGTBI en beneficio de toda la sociedad cántabra

Esta semana tuve el orgullo de presentar a la ciudadanía el “Anteproyecto de Ley de Cantabria de garantía de derechos de las personas lesbianas, gais, transexuales, transgénero, bisexuales e intersexuales y no discriminación por razón de orientación sexual e identidad de género”.

Este borrador de ley inicia un trámite de información pública para que todas las personas que quieran aún aportar al proyecto, puedan hacerlo.

Es una ley justa, largamente esperada, ya que a pesar del claro y evidente avance habido en nuestra sociedad en la convivencia con el colectivo LGTBI, la homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia siguen estando presentes en nuestros días.

Todavía se detectan conductas de odio y prejuicio hacia quienes tienen una orientación no heterosexual o una identidad distinta a la asignada socialmente.

He cumplido también mi compromiso político de garantizar por ley la libre determinación del género de cada persona como un derecho humano fundamental, parte inescindible de su derecho al libre desarrollo de la personalidad, con la mayor protección para los menores trans.

Nos colocamos así, en la vanguardia en la que un día se situó España al liderar la lucha por el respeto a los derechos humanos y en el reconocimiento al colectivo LGBTI.

Avanzando, sin olvidar nunca que fuimos también un país en el que la intolerancia, la persecución, el odio y la represión al colectivo LGBTI cobraron carta de naturaleza, obligando a muchas personas a exiliarse y a padecer la cárcel, agresiones y torturas, lo que supone un capítulo vergonzante de nuestra memoria histórica.

Los códigos penales españoles de 1848, 1850 y 1870 que castigaban la homosexualidad como «escándalo público; la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social de 1970 convirtió la pena en la alternativa de tratamiento médico contra “esa enfermedad” hasta 1980.

Por ello, cerrado este capítulo histórico de represión, nos sumamos al pleno desarrollo de sus derechos y de sus relaciones familiares, en una sociedad abierta, respetuosa, democrática y tolerante.

Un camino que ya iniciamos en Cantabria en 2005 en la Ley de Parejas de Hecho; en 2008 en la ley de Educación o en 2015 en la garantía de acceso a la reproducción asistida a parejas lesbianas.

Quiero agradecer una vez más a la asociación ALEGA toda su colaboración y también a las familias de menores trans con quienes hemos podido compartir y aprender. Ahora, deseo y espero altura de miras de todas las fuerzas políticas para dejar a un lado las diferencias en aras de un loable objetivo. Se lo debemos a todas aquellas personas que han sufrido agresiones o discriminaciones por su identidad u orientación sexual.