Sin nada que celebrar

Un año más acabamos de celebrar el Primero de Mayo, el Día del Trabajo, la fiesta de los trabajadores y trabajadoras y quizás sea este el momento de plantearse si verdaderamente hemos tenido algo que celebrar este 1 de mayo de 2015.

¿Celebrar que tenemos el país con la segunda tasa de paro más alta de Europa?

¿Celebrar que somos el tercer país con mayor porcentaje de trabajadores pobres?

¿Celebrar que los contratos son cada vez más precarios y con salarios de miseria?

¿Celebrar que los jóvenes y los mayores de 45 años tienen una de las tasas de desempleo más altas?

¿Celebrar que las mujeres son uno de los colectivos más afectados por la reforma laboral del PP?

En cuanto a esta última cuestión, a lo largo de esta legislatura, hemos podido ver como el Partido Popular y su modelo de desigualdad y subordinación para las mujeres, han hecho recaer sobre los hombros de estas la parte más dura de la crisis, con recortes sociales y laborales que las han hecho volver a casa a ocuparse de los menores y de los mayores de la familia. Yo me niego a que esto sea la norma que se instale en este país y en esta región. Defiendo y apuesto por la igualdad económica, laboral y social y seguiré luchando para que las mujeres no solo tengamos los mismos derechos y libertades que los hombres, sino, para que tengamos las mismas oportunidades y seamos tratadas en condiciones de igualdad tanto en el mundo social como en el laboral. Porque ha sido con gobiernos socialistas con los que las mujeres de este país hemos avanzado en la conquista de nuestros derechos y espacios de libertad. Y así es como vamos a continuar, luchando para que ésta sea una sociedad igualitaria.

La derecha gobernante, acostumbrada a imponer su ideología por la fuerza del decreto y del ordeno y mando, también se dedica a maquillar los datos del estado de nuestro mercado laboral. Esto llega hasta el punto de que un mismo resultado (datos de la EPA que hemos conocido en el mes de abril) es visto por el Presidente del gobierno español como algo positivo, mientras que el Presidente de Cantabria pone en cuestión la validez de la EPA porque los resultados que aporta para Cantabria ponen de manifiesto su mala gestión y su incompetencia al frente del Gobierno.
¿Hasta cuándo va a seguir intentando engañar a los ciudadanos haciéndoles creer que Cantabria es ese mundo de fantasía y de recuperación que solo existe en su imaginación? Y digo “intentando engañar” porque ya no lo consigue. Pocos son los que aún creen esas fantasías y esos paraísos empresariales que el Presidente Diego vuelve a prometer a escasos días de las elecciones autonómicas. Hoy es una evidencia para la ciudadanía de Cantabria que tras 4 años de un Gobierno del PP estamos peor que en 2011: con 9.500 parados más, con un sector industrial que atraviesa graves dificultades y con pequeños y medianos empresarios y autónomos cuya situación diaria es asfixiante. Cantabria ha tenido el peor presidente en el peor momento. Y además, un presidente que, siguiendo los dictados de su jefe en la Moncloa no ha hecho más que fomentar la pobreza, la desigualdad y el retroceso de décadas en los avances sociales, sindicales y laborales que los socialistas, junto con los ciudadanos, habíamos logrado alcanzar en nuestros años de gobierno en Cantabria.

Muchos se empeñan en decir que no hay diferencias entre el PP y el PSOE. Yo les digo, que somos tan parecidos como la noche y el día.
Mientras la derecha recorta derechos a los trabajadores a golpe de ley y de decreto, nosotros, los socialistas, luchamos al lado de los trabajadores, apostando por el diálogo social y trabajando por ampliar derechos y libertades.
Mientras que la derecha fomenta la desigualdad favoreciendo que aquellos que más tienen continúen enriqueciéndose, nosotros creemos firmemente en la igualdad y la solidaridad.
Mientras que la derecha cree que solo puede acceder a la educación aquél que pueda pagarla, nosotros creemos que la educación es el mejor ascensor social y defendemos el derecho de todos los ciudadanos y ciudadanas a una educación gratuita y de calidad.

Porque a nosotros nos importan los ciudadanos, su bienestar, su porvenir, su futuro y el de sus hijos e hijas. Porque para nosotros el futuro de un país, de una comunidad, está en sus ciudadanos y ciudadanas. Unos ciudadanos que puedan disfrutar de un empleo y una vida digna, y esto, éste Primero de Mayo del 2015, es algo que no hemos podido celebrar.