Políticas con corazón

 

El mundo se ha conmocionado con Aylan Kurdy, el niño sirio de tres años que falleció junto a su madre y hermana mayor intentando llegar a la costa de Turquía cuando escapaba de la guerra y del terror en su país, en Siria.
Ese cuerpo inerte ha sido la mayor descarga de sonrojo  para unos dirigentes –de derechas, siempre de derechas- que dedicaban sus esfuerzos a mercadear a la baja la acogida de exiliados sirios en sus países sin recordar –qué malo es no querer mirar atrás para aprender de los errores de unos y de la generosidad de otros- que en Europa la paz es un invento moderno y que hasta lograrla, exiliarse para salvar la vida fue una constante.

Aylan abofeteó las conciencias de muchos. No de todos, por desgracia, porque como todo en esta vida, hay quien tiene la conciencia y el sonrojo guardado en una caja de caudales a tan buen recaudo que ni el dolor y sufrimiento puede ablandar. Hierro fundido en una situación en el la que toda Europa latía fuerte, hondo hasta el dolor, por las imágenes de ese niño muerto en la playa y ese guardia destrozado recogiendo su cuerpecito.
Mientras el alcalde de Santander y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias  decía que los ayuntamientos no debían acoger refugiados por no sé qué banal excusa de descohesión municipal, las provincias y municipios socialistas aplicábamos corazón a nuestras políticas y cumplíamos los tratados internacionales a los que nos hemos adherido.
Y Cantabria ha sido una de ellas. En colaboración con ACNUR y con la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de la que dependen las competencias de Cooperación nos pusimos en marcha con medidas concretas y claras para ayudar a todas y cada una de las personas que seamos capaces de acoger.

Para ello, y a través del Fondo Cantabria Coopera, ponemos a disposición 60.000 euros para adquisición de material que pueda paliar las necesidades de los sirios en los campos de refugiados del Líbano a los que muchos han tenido que ir huyendo de la guerra. Más de 500 familias se verán beneficiadas con esta medida.
Además, ponemos a disposición el Centro La Pereda que fue cerrado la legislatura pasada por el PP, con capacidad de 120 plazas, con todos los servicios e instalaciones necesarias para acoger a las familias que lleguen a esas plazas.
El “Banco de Recursos” aunará todos los medios que los municipios puedan poner para el acogimiento de familias así como el resto de sociedad civil con el fin de que la ayuda esté coordinada y llegue al mayor número de personas posible y de la mejor manera.
Y como no podía ser de otra manera, hemos mantenido una reunión con la Coordinadora de ONGs de Cantabria para que ellas también participen en este proceso de acogida y ayuda a los refugiados sirios. Les quiero agradecer su papel en estos años pasados en los que la crisis hizo más imprescindible si cabe su labor mientras sufrían un ninguneo impropio de quienes debieran haberles estado siempre agradecidos y debieran haberles ayudado más a paliar las consecuencias de sus propias políticas.
Todo preparado para demostrar que “Cantabria, Tierra de Acogida” es una realidad que la componemos todos aquellos que creemos en la política con corazón.
Por niños como el de la imagen, hecha por Erik Marquardt, que aún tienen la oportunidad de volver a sonreir.
Desde estas líneas quiero dar las gracias a todos los que por un medio u otro me han trasladado su voluntad de ayudar en este “Banco de Recursos”.