Nosotras, las mujeres

18:00Sala Argenta,Palacio de FestivalesSantanderLa vicepresidenta y consejera de Universidades e Investigación, Medio Ambiente y Política Social, Eva Díaz Tezanos, asiste al acto ‘Maneras de ser mujer’ con motivo del Día Internacional de la Mujer.Nacho Romero ©10 mar 16

La tarde del jueves fue emocionante. Al entrar al palacio de Festivales y ver a esas más de 1.000 mujeres que se reunían allí para conmemorar los actos del 8 de marzo vi y sentí nuestra historia.  Es inevitable sentirse invadida por muchas sensaciones y muchos sentimientos porque cada una de ellas representa los valores que me inculcaron mis mayores y las mujeres de mi familia: el sacrificio, el trabajo, la fortaleza y, sobre todo, el compromiso.

El compromiso por seguir una lucha que pasito a pasito ha ido ganando derechos en un terreno píndeo y complicado en el que, además, la invisibilidad ha dejado en la sombra la lucha de muchas mujeres que nos precedieron.
Y es que esas mujeres que ayer se reunían en torno a la conmemoración del Día de la Mujer decidieron hace años unirse y tejer una red de redes en la que las mujeres se unían, se hacían fuertes y reivindicaban su espacio. Desde la Cantabria más rural y de orografía imposible hasta la más urbana, han creado un ecosistema de lucha y de compromiso que emanaba en esa sala.

Es nuestra Historia, con mayúsculas, que se escribe con las historias cotidianas de muchas familias  de nuestros pueblos, ciudades y barrios y que cuenta, con honor, la lucha de todas esas mujeres por derribar barreras y por superar la desigualdad e invisibilidad.
Y es que el 8 de marzo es el día en que reivindicamos a todas aquellas mujeres que han sido redactoras de una nueva sociedad. Han escrito líneas indelebles en nuestros corazones, han allanado el camino que posibilitaba que nuestra generación pueda tener más oportunidades que la suya. Y lo han hecho con los mismos principios que hoy nos alientan en seguir buscando una igualdad que evite que la mitad de la población, la femenina, siga siendo vulnerable sólo por el hecho de ser mujer.

Hoy, tras 24 horas trágicas en las que han fallecido tres mujeres víctimas de violencia machista, quiero transmitir mi recuerdo más emocionado para aquellas mujeres a quien la violencia machista arrancó de sus familias, de sus padres, de sus hijos y de todas nosotras. Les debemos un perdón colectivo por no haber sabido evitar su muerte.

El dolor que cada una de las asesinadas deja en nuestro corazón es fuerza y compromiso en una lucha incesante por alcanzar el reto de la igualdad efectiva en la que no haya mujeres que miran angustiadas al futuro por el sometimiento de quien no respeta la equidad igual que a su propia vida.
Les debemos a las generaciones venideras el mismo legado de compromiso de nuestras predecesoras para que, esta carrera de fondo hacia el objetivo de no tener que seguir reivindicando lo que es justo, complete el mapa que iniciaron nuestras madres y nuestras abuelas en condiciones mucho más complicadas que las que hoy vivimos.

Donde algunos sólo ven colchas de patchwork, bolillos, baile, manualidades, charlas y  múltiples actividades,  nosotras vemos empatía, risas, colaboración, trabajo en equipo, compenetración, amistad, compromiso, oportunidades y vida.  Valores todos ellos que conforman una sociedad que, junta, es imparable en la consecución de metas.
Dejadme pediros que seamos conscientes siempre, de nuestro derecho a pensar por nosotras mismas, de nuestro derecho a transformar radicalmente el mundo para que cada mujer tenga derecho a vivir en libertad y a gozar plenamente de la vida.