La Grúa de Piedra regresa a Santander más bonita que nunca

Santander recupera hoy, tras un periodo de rehabilitación, una de sus imágenes más tradicionales y reconocibles, la Grúa de Piedra, que se muestra en todo su esplendor, nuevamente frente a la bahía que la envuelve formando parte de nuestro paisaje geográfico y sentimental. Una de las bahías más bellas del mundo.

La Grúa de Piedra es seña de identidad de generaciones que la han visto plantada frente al mar, desafiando el paso del tiempo, siendo testigo silencioso de multitud de avatares históricos y sociales. En sus entrañas encierra buena parte de la historia de esta ciudad, de nuestra tierra, de nuestras gentes.

Desde el albor del siglo XX, esta grúa ha sido testigo mudo de nuestros afanes. Con su privilegiada mirada, ha acompañado la transformación de esta ciudad; ciudad marítima, ciudad marinera; ciudad, sin duda, de ojos y corazón de mar; ciudad inquieta y apresurada que siente con la mar, siempre enigmática, y goza cuando las gentes de Santander se visten de fiesta y la bahía se engalana de barcos y alegría.

Pero guarda también la memoria de enormes catástrofes ocurridas frente a su atónita mirada. El bombardeo de la ciudad de Santander en el año 1936 o el gran incendio de la ciudad, en 1941, son tristes hitos de nuestra historia; parte imborrable del recuerdo que descansa en sus entrañas.

Y, en esos años, duros y oscuros, la grúa despidió con tristeza a cientos de paisanos nuestros que, desde esta bahía, tuvieron que partir para América en busca de una vida mejor y de las libertades, que aquí no encontraban.

La Grúa de Piedra es, junto a todo lo anterior, fiel testigo de la transformación y renovación que ha ido desarrollando la actividad portuaria de Santander y, con todo ello, ha acompañado las vidas y los trabajos de los estibadores de este puerto; vidas esforzadas, fundamentalmente en el devenir de la industria portuaria.

Desde esta posición privilegiada, la Grúa de Piedra ha despedido miles de embarcaciones pesqueras que, en el silencio de la noche, parten rumbo a las pesquerías, el destino siempre incierto en la mar inmensa; la Grúa, símbolo de todas las gentes de la mar.

La Grúa de Piedra, símbolo de la modernidad industrial, que permanece a la vez que se renueva, es asimismo icono cultural; fuente de inspiración de fotógrafos, pintores y escritores, que ha dado a la vez su nombre a múltiples iniciativas culturales.

Y ahora, renovada, la vemos lucir, junto a este espléndido Centro Cultural Botín, contribuyendo, con su mirada llena de vida e historia, a hacer de Santander y Cantabria un territorio abierto a los retos que nos plantea una sociedad que se renueva y se transforma, mientras conserva su esencia.

Hoy celebramos recuperar esta Grúa de Piedra, que es mucho más que piedra y metal. Es un símbolo del espíritu cántabro, tenaz, trabajador, y siempre abierto a mejorar con las propuestas que nos llegan del resto del mundo.