Con Cataluña y en contra de la DUI

Hoy sin duda es un día triste para Cataluña, para España, para la democracia y la convivencia, no sólo entre catalanes y españoles sino entre los propios catalanes. La Declaración Unilateral de Independencia aprobada hoy supone el fracaso tanto del Gobierno de España como del Govern, que no han sabido apostar por preservar algo tan importante como el presente y futuro de más de cinco millones y medio de catalanes y catalanas y, por ende, de todos los españoles.

Frente a la letal inacción del PP durante los últimos seis años y un Govern sometido a los postulados más radicales de la CUP, la posición del PSC y PSOE ha sido la de facilitar soluciones, la de intentar el diálogo entre las partes; ha puesto soluciones donde otros no han hecho más que poner problemas y, por desgracia, a cada solución el independentismo ha puesto una excusa.

Si de algo nos podemos sentir orgullosos los socialistas es de no habernos rendido al pesimismo y de no haber dejado de intentarlo hasta el último momento, y, como lleva sucediendo los últimos 138 años, hemos demostrado estar junto a los ciudadanos y ciudadanas, junto a las instituciones y el estado de derecho.

Hoy, una minoría irracional ha llevado a Cataluña a una situación ilegal que necesariamente aboca al Estado a poner en marcha los mecanismos necesarios para restablecer algo tan importante como es la Ley, como es ese Estado de Derecho que garantiza la seguridad jurídica, clave para evitar, en la medida de lo posible, que la irresponsabilidad de unos pocos ponga en juego el presente, pero sobre todo el futuro, de la economía y sociedad catalana.
Nuestra democracia es lo suficientemente reciente como para recordemos de dónde venimos y lo importante que ha sido esa Constitución del 78 que se pudo llevar a cabo gracias a  la unidad, el consenso y el ansia de convivencia de quienes conocían de primera mano lo que suponía una vida sin derechos, sin libertad.

Desde estas líneas deseo mostrar mi cariño y apoyo a todos esos catalanes que hoy se sienten huérfanos; no estáis solos. Durante muchos años fuisteis la tierra de acogida de decenas de miles de personas que acudieron en busca de una oportunidad vital y hoy recogéis ese cariño en forma de apoyo y compromiso para con todos vosotros.

Son tiempos para llamar a la tranquilidad, necesitamos buscar una salida pacífica desde el sosiego, la cordura y la sensatez, pero con la firmeza de la democracia que ha de recuperar el estado de derecho que hoy una minoría ha decidido saltarse.