Acuerdos para la defensa de lo público

Junto al Padre Ángel y su Asociación Edad Dorada Mensajeros de la Paz Occidente hemos inaugurado una nueva residencia para personas mayores en el municipio de Valdáliga. Un centro que dispondrá de 60 plazas, de las cuales el Gobierno de Cantabria concertará 50.

En zonas rurales como en las que se ubica este nuevo centro, esta noticia supone una gran alegría, porque somos capaces de dotar a zonas con la población envejecida de unas excelentes instalaciones donde estoy segura, nuestros mayores pasarán su última etapa de la vida bien atendidos en lo físico, por supuesto, pero también, bien atendidos en la parte más espiritual, en la del cariño, en la de envejecer de una manera activa sintiendo su nuevo hogar como un espacio de convivencia en el que poder escapar de la soledad. El Padre Ángel la definió como una “Casa del Pueblo” y yo no puedo estar más de acuerdo.

El nuevo centro que acabamos de inaugurar es una fuente de creación de empleo, y especialmente, de empleo femenino y una oportunidad para fijar población en el medio rural, ambas necesidades imperiosas de nuestra comunidad.

En estos momentos de polarización, de odios profundos, de abismos insalvables entre quienes creen en unas cosas u otras e incluso entre quienes no creen, la puesta en marcha de este proyecto une en una sola una prioridad que debiera ser de todas y todos: la de cuidar a nuestros mayores, la de proporcionarles una última etapa en las mejores condiciones posibles y con los mayores apoyos.

La política es la principal herramienta de transformación de la sociedad y desde el Gobierno de Cantabria esta legislatura estamos demostrando que se puede hacer. A pesar incluso del Gobierno de España.
Estos días el PSOE ha iniciado una campaña que reclama algo tan básico como unas pensiones dignas, empleo digno, que cesen los ataques indiscriminados a las comunidades autónomas en forma de insuficiencia financiera para asuntos tan vitales como son la dependencia, la educación, la sanidad, la lucha contra la violencia de género, e incluso el desarrollo rural que abunde en poner solución a uno de nuestros grandes problemas: el despoblamiento de nuestras pequeñas zonas rurales.

Una campaña que quiere poner el foco en todos y cada uno de los incumplimientos del Gobierno de España con la ciudadanía de este país. En Cantabria, desde el Gobierno nos estamos haciendo cargo de más del 82 % de la factura total de la Dependencia, algo que no sólo no es justo y ético, sino que además no es legal. Los impuestos de todos y cada uno de los ciudadanos de este país se han convertido en el chantaje de un Gobierno bastante más preocupado de su propia supervivencia en el poder que de la mejora de la calidad de la ciudadanía para la que gobierna.

Hemos comenzado reivindicando unas pensiones dignas de todos aquellos que trabajaron con denuedo en la construcción de un estado de bienestar para el que exigimos respeto. Son aquellos trabajadores que se hicieron cargo del crecimiento de un país y, hoy se tienen que hacer cargo de sus familias aquejadas por una crisis cruel que ha dejado a muchas personas atrás.

Unas pensiones menguadas por los brutales incrementos de precio de los servicios básicos y todos aquellos copagos y repagos impuestos por aquellos que han demostrado hasta el hartazgo que para ellos lo público no es sino una oportunidad de negocio para sus intereses privados.

Una vez esquilmada la hucha de las pensiones y con un mercado laboral que ha empobrecido a la clase trabajadora, urge poner encima de la mesa aquellas medidas que contribuyan a hacer sostenibles las pensiones y que se siga haciendo desde lo público.

También ponemos otros nueve grandes acuerdos; entre ellos, la exigencia de implementar de manera inmediata las medidas que contiene el Pacto de Estado contra la violencia de género, y eso incluye la financiación que el PP quiere escatimar a toda costa. Trabajar por la igualdad es hacerlo para más de la mitad de la población de este país, es hacerlo por un futuro que no este marcado por una lacra que nos avergüenza como sociedad y deja cicatrices de imposible cura para todas aquellas mujeres asesinadas o aquellas que no son capaces de vivir en vida.

Lo público es lo único que es de todos y todas, lo que nos iguala y lo que es capaz de aunar en una velocidad a una sociedad harta de dualidades en las que siempre ganan los mismos.

Y, como siempre, el PSOE al frente de los grandes avances sociales.